Cómo detectar un cristiano transformado

12 Señales externas de una realidad interior
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No provengo de la tradición militar, pero siempre me ha interesado saber cómo son entrenados los militares. En sus días, Pablo parecía tener los mismos intereses.

Mi curiosidad me llevó un día hasta un libro escrito por el periodista militar Thomas E. Ricks titulado “Making the Corps” (haciendo al cuerpo militar), un recuento con las botas en el suelo del proceso por medio del cual los jóvenes son transformados de reclutas a marines. Los reclutas, escribe Ricks, son normalmente transportados al campo de entrenamiento en Parris Island, Carolina del Sur, durante la madrugada. Hay un letrero en la entrada a la vista de todos que dice: “Parris Island: donde la diferencia comienza.”

¿De qué diferencia se trata? ¿Cómo podría uno distinguir un marino totalmente preparado del resto de la gente? La respuesta comienza con la nueva postura corporal, recta como una baqueta, el uniforme impecable, el enfoque y la determinación de acero que marca su conversación. ¿Otras características? La evidente auto-disciplina, la dureza, la presteza para seguir órdenes y funcionar como un miembro del grupo de combate.

Un marino es el guerrero mejor preparado que representa los niveles más altos que el entrenamiento militar puede alcanzar.

Los marinos no son las únicas personas que toman en serio tales experiencias transformadoras. Las universidades y los seminarios hablan abundantemente acerca de dicho proceso; cada una afirmando que producen líderes de clase mundial. Hay incluso empresas (como Starbucks) que creen que sus ganancias dependen de convertir a sus empleados en representantes de ventas altamente preparados.

¿Y qué hay de las iglesias y de su meta de convertir seguidores devotos de Cristo? ¿Cómo se ve la diferencia ahí?

Existimos para ver a las personas transformarse de un estado de desolación, quebrantamiento y egoísmo a un estado de plenitud y utilidad algunas veces llamado “ser como Cristo”. Pablo usó la palabra “madurez” cuando se refería tal cambio de vida. Queremos, escribió él, “producir en cada persona madurez en Cristo.” Y que “Cristo sea formado en ustedes.” Misma idea.

Si la iglesia existe para ver personas transformadas, ¿no deberíamos tener claro qué es lo que distingue a un cristiano transformado del resto de la gente? ¿Si no es difícil distinguir a un marino, cómo distingue uno a un cristiano espiritualmente maduro?

Esta pregunta comenzó a darme vueltas cuando, hace unos años, me pidieron que participara para apoyar una campaña de evangelización masiva por todo el país. “Esto cambiará a Boston” era el incentivo. “Cien mil personas vendrán a Cristo” era la promesa. A primera vista esas palabras eran irresistibles. Esto hierve en mi mente hasta la fecha cada vez que alguien me habla de cambiar el mundo. No hubo respuestas reales, y debió haberlas.

Ahora, décadas después, quiero lanzarme al ataque y responder mi propia pregunta: ¿Cómo se distingue una persona transformada? ¿Cuáles son las señales de una transformación en progreso? Con el tiempo construí una lista. Aquí va:

Realmente espero que cada persona que trabaja en la guía espiritual y el discipulado cuestione cada punto de mi lista. Pero me hará un hombre muy feliz saber que algún líder cristiano martilló estas respuestas para mejorarlas. No debería ser difícil.

Arbitrariamente me limité a 12 puntos. De no hacerlo así hubiera producido una interminable lista incluyendo todo lo que veo en la Biblia acerca de los hombres de Dios.  Al construir mi lista, tuve que alterar mi vocabulario. Los indicadores son de cristianos siendo transformados, no ya transformados. Personas en proceso, no productos terminados. ¿Notan el cambio de tiempos? En realidad, creo que ninguno de nosotros es completamente transformado o maduro hasta que (como dice Filipenses) Jesús nos cambie completamente en aquél último gran día de transformación. Esta es nuestra gran esperanza.

Pero hasta entonces, ¿cuáles son las señales de la transformación en progreso? Aquí están:

Un cristiano transformado…

1. Posee una devoción totalmente pura hacia Jesús. Personalmente me inclino hacia la palabra devoción en lugar de amor por Jesús. Es difícil escapar del sabor sentimental de la palabra amor. Y yo no encuentro nada sentimental en la relación “vengan y síganme” que comenzó con Jesús y sus discípulos. Para mí, devoción sugiere algo más deliberado e incluso calculado. No está ausente de emoción pero tampoco es definido por ella. Devoción infiere la determinación a organizar mi propia vida alrededor de Jesús: La cualidad de su carácter, su llamado a conocer a Dios como Él lo conoce, su gracia única y su perdón de los pecados.

En definitiva, creo que un cristiano en transformación renueva su intención de ser fiel a la influencia de Jesús constantemente, no porque sea inseguro sino porque no quiere perder ese “filo” del compromiso provocativo.

Al pasar de los años de mi vida cristiana, me he vuelto más diligente al hacer esto, así como he adquirido mayor intencionalidad al volverme a casar (en espíritu) con mi esposa nuevamente cada día. Ya sé que tenemos un papel que dice que nos casamos hace mucho tiempo. Pero mi corazón me dice, “¿Por qué no volver a declarar tu deseo de casarte con ella hoy otra vez? Ella te amará más por eso.” He llegado a sentir de esa misma manera mi devoción a Jesús como mi Salvador y líder-maestro mientras rearmo mi vida alrededor de lo que veo y escucho de Él.

2. Busca una visión bíblicamente informada del mundo. Esto significa apuntar a conocer bien la Biblia: su contenido y sus imperativos.

Parece existir una preocupación universal en el cristianismo por el analfabetismo bíblico. Culpemos a la ocupada rutina, la tecnología, demasiadas traducciones, la caída de la escuela dominical o a cualquier otra cosa. Pero una cosa es cierta: parece que estamos perdiendo el conocimiento funcional de nuestra sagrada literatura. Nos parece bien delegar el conocimiento bíblico a los predicadores, escritores e instructores.

El seguidor de cristo en transformación entiende que no puede simplemente vivir de los monólogos de su predicador favorito.

Este debe – citando al Salmista – guardar la Palabra de Dios en su corazón para que se convierta en la lámpara de sus pies, la luz de su camino.

3. Tiene intencionalidad y disciplina para buscar la dirección de Dios en su vida. Eugene Peterson emplea en término “obediencia responsiva” cuando parafrasea el desafío de Pablo a los Filipenses para que se impulsen a sí mismos hacia una creciente madurez cristiana. Es interesante saber que se está dirigiendo a una iglesia densamente poblada de personal militar romano en retiro. Así que la carta de Pablo está llena de términos militares, “obediencia responsiva” es un ejemplo.

Como un soldado acondicionado para la batalla, así también el cristiano, dice Pablo, debe “entrenarse” para enfrentar un mundo moralmente peligroso.

Ningún seguidor de Cristo en transformación estaría jamás cómodo con una espiritualidad pasiva. Por el contrario, un seguidor de cristo en transformación espera batallas. Habrá elecciones, oportunidades, oposición. Y él se prepara para todas ellas diligentemente. A esto se le llama auto-disciplina. Significa vivir con intencionalidad y compromiso, desarrollando hábitos de vida en alineación con Jesús y reemplazando los que no lo están.

4. Adora y posee un espíritu de arrepentimiento continuo. Como en todas las demás relaciones personales, hay un ritmo apropiado en las rutinas para refrescar la propia relación con Dios. La adoración es una descripción apropiada de esto.

El creyente en transformación reconoce que estos son los momentos para elevar su vida hacia una perspectiva eterna, para experimentar una limpieza interior, para reencender tanto un gozo que satisface como la esperanza en la vida. Como Isaías, él adquiere una idea de su propio y verdadero tamaño y su necesidad de reconocer sus formas únicas de quebrantamiento. En otras palabras, no se le hace difícil arrepentirse de sus pecados cometidos contra Dios y contra otras personas.

En esa clase de adoración, somos recordados de los propósitos y preocupaciones de Dios. Y, finalmente, tenemos más posibilidades de salir redireccionados, renovados en nuestros esfuerzos para vivir y servir al Único Eterno quien nos hizo a su imagen y semejanza.

Nuestros temperamentos diferentes nos llevan a cada uno a adorar de distintas formas. Ya sea que nuestra adoración sea sonora y extemporánea o de alguna forma formal y cuidadosamente escriturada no es lo importante.

Lo importante para el cristiano en transformación es dejar el lugar de adoración sabiendo que una vez más se encuentra en paz con Jesús el Redentor. No entretenido, sino energizado.

5. Construye relaciones humanas saludables y recíprocas. Es fiel a sus amigos y (si está casado) afectivo, atento, y siervo de su cónyuge y (si es papá) paciente y proveedor con sus hijos.
Es rápido para admitir que se equivoca, para perdonar cuando es ofendido, para dar apoyo cuando otro está en necesidad. Tal vez el punto esencial es este:

Estamos hablando de una persona que agrada a otros porque, a donde él vaya, “reparte carretadas de Cristo”.

¿Me permiten personalizar esto? Una vez, alguien me dijo, “Imagínate de pie frente a tu creador y escuchas esta pregunta: ‘¿Has apoyado los esfuerzos de tu esposa para convertirse en la mujer que Dios quiere que sea?´ Para el cristiano transformado esta pregunta es relevante para todas las relaciones importantes. El hecho es que la mayoría de la gente crece un poco cuando se encuentran en compañía de un seguidor de cristo transformado.

6. Sabe cómo involucrarse con el resto del mundo donde su fe no es necesariamente comprendida. Algunas de sus elecciones personales y sus convicciones acerca de su forma de vivir pueden no ser del gusto de los que se encuentran fuera de las fronteras de su fe, pero quienes lo conocen aceptan sus “peculiaridades” porque este seguidor de Cristo trae consigo alegría, estabilidad y energía. Es verdad que algunas veces será rechazado por su fe, pero seguramente habrá más veces en las que será valorado como un activo (no como un parásito) para su “mundo”.

No ha pasado desapercibido que la tentación de la vida de la iglesia moderna sea atraer a las personas hacia los programas de la iglesia y alejarlos del contacto influyente con la comunidad.
Un cristiano en transformación es más probable que resista esta atracción gravitacional. Buscará amistades con personas que caminan en otras rutas espirituales. Él contribuirá a la comunidad mayor, especialmente con aquellos que llevan equidad y alivio a las personas en dificultades.

En resumen, no será absorbido por el institucionalismo religioso.

Podría añadir también que el cristiano transformado no se deja llevar por la belleza y el estímulo del resto del mundo. Tiene en mente las experiencias artísticas y culturales. Se mantiene informado, e incluso en oración, acerca de los asuntos locales y nacionales. Y es consciente de la dirección hacia donde se dirige la historia y de lo que se requiere para entregar un nuevo y mejorado mundo a la generación que lo reemplazará.

7. Es consciente del “llamado” personal y de las competencias únicas.

En otras palabras, no se trata de mí, sino de lo que me ha sido confiado y de lo que puedo ofrecer a otros.

El seguidor de Cristo en transformación cree que se le ha asignado una misión. Generalmente, si se le pregunta, él puede detallar con palabras dicha misión.

No estamos hablando de pastores y misioneros solamente, sino de todos nosotros. Parte de una transformación espiritual incluye una sensibilidad creciente hacia un “llamado”, algo “allá afuera” que necesita hacerse en el nombre de Jesús.

Y con la sensibilidad viene la capacidad comúnmente llamada don espiritual. Es muy emocionante ver a un joven seguidor de Cristo despertar ante el poder que la plenitud del Espíritu Santo le concede. Al principio puede haber renuencia y hasta miedo. Puede haber incomodidad y hasta fracaso.

Y entonces, como una joven rosa expuesta a la luz del sol, el cristiano en transformación comienza a florecer. El Espíritu de Dios unge con inesperado poder y visión, y algunas veces escuchas a alguno decir, “Fui hecho para esto.”

8. Es misericordioso y generoso. El impresionante Bernabé es nuestro modelo. Lo encontramos primero como el mejor ejemplo de generosidad para la iglesia. Lo vemos tomando riesgos cuando da a Saulo de Tarso la bienvenida al círculo de creyentes en Jerusalén. Es Bernabé quien observa una iglesia inmadura (Antioquia) experimentando con nuevos estilos de vida y se abstiene de recriminarlos. De hecho, los aplaude.

Bernabé es mentor de Saulo en su primera campaña misionera, y aun así renuncia a su posición de liderazgo cuando Pablo es lo suficientemente maduro para seguir su propio camino.
¿La última vez que vemos a Bernabé? Apoyando a Juan Marcos quien necesitó una segunda oportunidad después de un fracaso anterior. Típico de esta clase de hombre.

Desearía que la mayor parte del mundo de nuestros días viera en los cristianos un espíritu más como el de Bernabé lleno de generosidad, estímulo y misericordia.

9. Aprecia el sufrimiento como parte de la fidelidad a Jesús. “Le mostraré cuánto él va a sufrir por mi nombre,” dice Dios acerca de Saulo de Tarso. “Considéralo gozo (si sufres),” escribe Santiago. “Él te ha dado el privilegio de sufrir por su causa,” escribe Pablo.

“Todo lo que conozco que es importante,” me dijo un amigo recientemente, “lo aprendí del sufrimiento.”

El sufrimiento proviene de varias fuentes – incluso de nuestros estúpidos errores. Pero cualquiera que sea su fuente, el creyente en transformación no se queja, no busca que le tengan pena, no se vuelve amargado. Por el contrario, escucha, confía; ofrece su experiencia para el beneficio de los demás.

10. Está ansioso y listo para expresar el contenido de su fe. Permítanme diferenciar entre aquellos que apartan momentos para “evangelizar” de los que son más propensos a expresar su fe en los eventos y encuentros más inesperados de la vida cotidiana. Por supuesto, ambos son válidos.

El seguidor de cristo transformado busca, e incluso ora por que surjan oportunidades para comunicar de las formas más naturales su devoción a Cristo y Su capacidad de ofrecer una nueva forma de vida.

11. Desborda agradecimiento. Esto implica una tendencia hacia la alegría.

Algunos de nosotros (yo, por ejemplo) necesitamos aprender a ejercitar el agradecimiento. Nuestro patrón estándar es recibir, tomar, como si fuéramos dignos y mereciéramos la generosidad de los demás.

Pero de vez en cuando llega un inusual individuo en transformación quien literalmente camina durante el día buscando cosas por las cuales estar agradecido. Con cada expresión de gracias, imprimen valor a lo que alguien (o Dios mismo) ha hecho.

Ellos creen que ninguna transacción humana está completa hasta que es cubierta de aprecio.

12. Posee pasión por la reconciliación. Esta debe ser la más alta característica de los creyentes en proceso de madurez. Ellos hacen que las personas se junten. Detestan la guerra, la violencia, la contención, la división causada por las diferencias de raza, economía, género e ideología. Ellos creen que ser apacibles y hacer la paz sobrepasa todos los demás esfuerzos durante su tiempo de vida.

“Hay algo que no siente amor por un muro,” escribió Robert Frost. Él pudo estar describiendo al cristiano en transformación que es vigorosamente impulsado a actuar cuando ve esos muros que separan a las personas creadas cada una de ellas de forma única y amadas por Dios.

Es ahí donde vemos a Jesús viviendo en otros. Ves Su mirada en aquél al que otros han ignorado. Lo ves a Él levantando al caído, elevando al insignificante. Qué increíble ejemplo es él para aquellas personas explosivas y arrogantes que caminan todos los días dividiendo y menospreciando a todos a su alrededor.

El seguidor de Cristo en transformación conoce esta tendencia natural humana y busca el poder de Dios para reemplazarla con otra tendencia: Amor sanador y redentor.

En resumen.

Existen los marinos y los reconocerás cuando los veas. Llevan consigo la evidencia de una extraordinaria transformación. También existen los seguidores de Cristo, entre ellos puedes ver al ocasional y maduro seguidor del Señor transformado. Y lo conocerás porque, entre más te le acercas, verás a Cristo en él.

MacDonald, Gordon. (Agosto 20, 2012). How to Spot a Transformed Christian 12 outward signs of the inner reality. Obtenido en: http://www.christianitytoday.com/le/2012/summer/transformedchristian.html. Traducción: Antonio Iván Colín Pichardo.

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