Proverbios 5:7-14 (Fidelidad)

Pues bien, hijo mío, préstame atención
y no te apartes de mis palabras.
Aléjate de la adúltera;
no te acerques a la puerta de su casa,
para que no entregues a otros tu
vigor,
ni tus años a gente cruel;
para que no sacies con tu fuerza a
gente extraña,
ni vayan a dar en casa ajena tus esfuerzos.
Porque al final acabarás por llorar,
cuando todo tu ser[a] se haya consumido.
Y dirás: «¡Cómo pude aborrecer la
corrección!
¡Cómo pudo mi corazón despreciar la disciplina!
No atendí a la voz de mis maestros,
ni presté oído a mis instructores.
Ahora estoy al borde de la ruina,
en medio de toda la comunidad.»

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